El nombre de Lauro Zavala UAEMex cine marcó una de las charlas más provocadoras para estudiantes interesados en entender cómo funciona realmente el lenguaje cinematográfico.
Durante su visita a la Escuela de Artes Escénicas de la Universidad Autónoma del Estado de México, el teórico mexicano no solo explicó conceptos, sino que llevó a los asistentes a cuestionar algo más profundo: por qué reaccionamos distinto ante la violencia y el erotismo en pantalla.
A través del concepto de Amplitud Estilística, Zavala mostró que el cine no es solo historia, sino una construcción compleja donde intervienen imagen, sonido, ritmo y narrativa para manipular emociones.
En palabras simples, el cine dirige lo que sentimos.

Explicó que cuando estos elementos son controlados y discretos, estamos ante una baja amplitud estilística, propia del cine clásico. En contraste, cuando se intensifican para generar mayor impacto sensorial, se habla de alta amplitud, característica del cine moderno.
Pero lo más interesante surge en el cine contemporáneo, donde ambos estilos se mezclan o cambian constantemente dentro de una misma secuencia, generando experiencias más dinámicas e incluso contradictorias para el espectador.
Para ilustrarlo, se analizaron escenas de películas como Psycho, Reservoir Dogs y Yojimbo, permitiendo a los estudiantes identificar cómo cada recurso audiovisual influye en la percepción emocional.
Sin embargo, el punto que encendió la conversación fue una observación directa:
“La violencia provoca menos escándalo social que el erotismo, incluso hoy”.
Esta afirmación llevó a reflexionar sobre cómo la sociedad ha normalizado ciertos contenidos mientras sigue censurando otros, evidenciando que el cine no solo refleja la realidad, sino que también la moldea.
Finalmente, Zavala destacó que el análisis cinematográfico es una herramienta clave para formar espectadores críticos, capaces de entender no solo lo que ven, sino lo que el cine intenta provocar en ellos. Y ese, quizá, fue el verdadero mensaje de la conferencia, porque ver cine también es aprender a pensar.




















































