Toluca, Estado de México, 16 de abril de 2026. En un contexto donde el diseño comienza a asumirse como herramienta de transformación social, la académica Daniela Velázquez Ruiz, de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), ha construido una trayectoria que conecta la investigación con los derechos humanos y la inclusión.
Desde el Centro de Investigación en Arquitectura y Diseño, donde actualmente es responsable de Gestión, Vinculación y Desarrollo Académico, su trabajo ha evolucionado durante cerca de ocho años hacia una línea clara: comprender los fenómenos sociales desde el diseño y convertir ese conocimiento en intervención concreta.
Su historia profesional refleja una decisión poco común pero decisiva. Tras formarse en Diseño Gráfico y cursar una maestría en Gestión Estratégica, dejó su paso por la comunicación social en el gobierno estatal para apostar por la academia mediante un doctorado en Diseño, etapa que marcó el inicio de su enfoque científico.
Lejos de limitarse a la observación, su investigación propone asumir responsabilidad sobre las prácticas sociales. El diseño, plantea, no solo comunica, también transforma realidades cuando se utiliza con conciencia.
En ese camino, también ha enfrentado los desafíos estructurales que aún persisten para las mujeres en los espacios académicos y profesionales. Frente a ello, subraya la importancia de visibilizar el trabajo femenino como una vía para construir igualdad sustantiva.
En este sentido, destacó el papel de liderazgos femeninos dentro de la propia universidad, al considerarlos referentes que abren espacios de participación, inclusión y toma de decisiones.
Como reconocimiento a su trayectoria, Velázquez Ruiz fue distinguida como una de las “8 Mujeres Extraordinarias” por el Gobierno del Estado de México, a través de la Secretaría de las Mujeres. Más que un logro individual, considera que este tipo de distinciones fortalecen redes de colaboración entre mujeres y amplifican su impacto social.
Actualmente, su trabajo se extiende a proyectos con poblaciones en situación de vulnerabilidad, particularmente con niñas y niños que tienen referentes de crianza en prisión. En estos contextos, el diseño se convierte en una herramienta clave para construir discursos que eviten la estigmatización y promuevan inclusión, paz y responsabilidad social.
Su mensaje final es claro y directo para las nuevas generaciones: mantener el propósito y avanzar con constancia.
“Cuando una tiene claro su propósito, las barreras no la detienen. No se cansen de soñar, pero tampoco de avanzar paso a paso hasta lograrlo”.




















































