El Magno Festival de Danza 2026 dejó aplausos sobre el escenario, pero también inconformidad entre alumnos, docentes y familias que participaron en el evento. Aunque los grupos lograron presentar su trabajo, diversos testimonios apuntan a fallas de organización que afectaron una jornada construida durante meses de ensayos, gastos y preparación.
Para varios participantes, lo ocurrido dejó “un sentimiento de tristeza, impotencia y decepción”. No porque se esperara un evento perfecto, sino porque detrás de cada número hubo disciplina, sacrificios personales y amor por la danza.
Cambios de horario e incertidumbre
De acuerdo con los señalamientos, la incertidumbre comenzó meses antes del festival. Mientras los grupos continuaban ensayando e invirtiendo en vestuarios, música, transporte y preparación, la información sobre fechas y horarios llegaba tarde o cambiaba constantemente.
Primero se anunció una fecha para el 9 de junio, después se modificó al 10 de junio a las 18:00 horas y, finalmente, a pocas horas del evento, se ajustó nuevamente para las 15:30 horas.
Cada cambio obligó a reorganizar actividades familiares, escolares y laborales. Aun así, alumnos y docentes mantuvieron la expectativa de presentar en escena el resultado de su trabajo.
“A pesar de ello, el entusiasmo nunca desapareció”, expresaron participantes, al señalar que los grupos siguieron ensayando y los maestros continuaron acompañando a sus alumnos pese a la falta de certeza.
Espacios insuficientes y falta de condiciones básicas
El día del evento, algunos grupos fueron enviados a espacios improvisados para prepararse. Según los testimonios, se trataba de áreas reducidas, sin sillas, sin espejos y sin condiciones adecuadas para que decenas de bailarines pudieran cambiarse, organizar vestuarios y alistarse antes de salir al escenario.
Para quienes llevaban vestuarios elaborados y meses de preparación, esas condiciones fueron vistas como una falta de cuidado hacia el trabajo realizado.
También hubo señalamientos por el acceso desigual al agua. Integrantes de algunos grupos afirmaron haber observado la entrega de paquetes en ciertos camerinos, mientras otros permanecieron durante horas sin recibir ese apoyo.
“Puede parecer un detalle menor, pero después de meses de preparación y en una jornada físicamente demandante, este tipo de situaciones reforzaron la percepción de que no todos los participantes recibieron la misma atención ni las mismas condiciones durante el evento”, señalaron.
Problemas técnicos afectaron presentaciones
Las fallas también se hicieron visibles durante los ensayos técnicos y las presentaciones. Algunos grupos reportaron problemas con el audio, pistas cortadas, entradas incorrectas o interrupciones antes de tiempo.
Uno de los casos que generó mayor molestia fue el del grupo de danza folclórica. Participantes señalaron que indicaciones previamente acordadas con su maestra no se ejecutaron como estaba previsto, lo que afectó la entrada del grupo y modificó parte de la presentación.
“Lo que debía ser un momento de orgullo y satisfacción terminó marcado por la frustración de ver alterado un trabajo que había sido cuidadosamente planeado y ensayado durante meses”, expresaron.
Una situación similar fue reportada por el grupo de danza irlandesa, cuya presentación habría sido afectada por la reproducción de una pista musical incorrecta. Después, al intentar completar la parte pendiente, se vivieron momentos de confusión sobre el escenario.
Docentes dieron la cara ante alumnos
A las inconformidades de estudiantes y familias se sumaron voces docentes. Entre ellas, la del maestro Leo, quien expresó públicamente sentirse excluido de diversos procesos y señaló obstáculos para el desarrollo de las actividades de su grupo.
De acuerdo con los testimonios, los maestros fueron quienes sostuvieron buena parte de la jornada: reorganizaron ensayos, tranquilizaron a sus alumnos ante los cambios de horario, buscaron alternativas y trataron de mantener motivados a sus grupos.
“Fueron ellos quienes dieron la cara en todo momento”, señalaron participantes al reconocer el papel de los docentes frente a las fallas acumuladas.
El talento sostuvo el festival
Para quienes participaron, la inconformidad no se limita a errores técnicos o logísticos. El fondo del reclamo está en la sensación de que el esfuerzo de alumnos y docentes no recibió el trato que merecía.
“No fue solamente la falta de organización, fue ver cómo meses de trabajo eran afectados por errores que pudieron evitarse. Fue sentir que la voz de alumnos y docentes no era escuchada”, expresaron.
Aun con las dificultades, los alumnos bailaron, los maestros acompañaron a sus grupos y el público respondió con aplausos. Para los inconformes, eso demuestra que el resultado artístico del festival no se sostuvo por la organización, sino por el compromiso de quienes estuvieron sobre y detrás del escenario.
Las críticas, afirmaron, no buscan desacreditar el trabajo institucional ni opacar el esfuerzo de quienes participaron en la organización, sino visibilizar situaciones que afectaron directamente a alumnos, docentes y agrupaciones artísticas.
“Cuando tantas voces coinciden en señalar las mismas problemáticas, no se trata de percepciones aisladas, sino de una oportunidad para reconocer errores, corregir procesos y construir eventos más dignos, incluyentes y respetuosos”, señalaron.






















































