Toluca, Estado de México, 21 de julio de 2026. Perros que alguna vez enfrentaron abandono o maltrato encuentran en la Universidad Autónoma del Estado de México una nueva oportunidad. Después de recibir atención veterinaria y atravesar procesos de rehabilitación física y emocional, algunos de ellos son preparados para acompañar actividades terapéuticas, educativas y de inclusión dirigidas a distintos sectores de la población.
El trabajo se realiza en el Centro Infantil de Rehabilitación con Asistencia Canina de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, donde el beneficio para las personas no se coloca por encima de las necesidades de los animales. El modelo parte de una idea esencial para este tipo de intervenciones. El bienestar de los ejemplares debe ser tan importante como los resultados obtenidos durante las terapias.
Con motivo del Día Mundial del Perro, el coordinador del CIRAC, Rafael Cano Torres, explicó que el centro capacita, rehabilita y entrena canes que participan principalmente en actividades con niñas, niños y personas adultas mayores. Al mismo tiempo, promueve entre la comunidad universitaria y la sociedad una cultura de respeto, cuidado y responsabilidad hacia los animales de compañía.
Del abandono a un entorno seguro
La mayoría de los ejemplares que llegan al centro provienen de condiciones adversas. Antes de incorporarse a cualquier actividad reciben valoración médica, vacunación, esterilización, desparasitación y seguimiento especializado. También atraviesan un proceso de adaptación que busca recuperar su confianza y disminuir los efectos causados por experiencias traumáticas.
No todos los animales rescatados pueden participar en intervenciones asistidas. Algunos adultos presentan secuelas emocionales o conductuales que dificultan su integración, por lo que el CIRAC ha concentrado parte de su trabajo en cachorros, debido a que suelen adaptarse con mayor facilidad a los procesos de socialización y aprendizaje.
Esta selección no implica abandonar a los ejemplares que no reúnen las condiciones necesarias para las terapias. El centro procura brindarles atención, seguridad y oportunidades de convivencia dentro de un espacio libre de violencia, de acuerdo con sus características y necesidades particulares.
Los animales seleccionados son preparados mediante un modelo de adiestramiento cognitivo y emocional. A diferencia de los métodos basados únicamente en la obediencia, este enfoque busca fortalecer la confianza, reducir el estrés y generar experiencias positivas durante el aprendizaje.
El proceso se complementa con actividades de enriquecimiento ambiental, convivencia en grupo y acceso a espacios abiertos, donde los canes pueden explorar y expresar comportamientos propios de su especie. Estas condiciones favorecen su equilibrio físico y emocional, además de prevenir que las intervenciones se conviertan en una fuente de agotamiento o presión.
Terapias y educación para la comunidad
El CIRAC ofrece gratuitamente terapias asistidas, talleres de lectura y escritura, actividades educativas, charlas y pausas activas. También brinda orientación sobre la tutoría responsable de animales de compañía y desarrolla un programa de esterilización de perros y gatos para la comunidad universitaria y el público en general.
Actualmente, más de 30 ejemplares viven en este espacio universitario y reciben atención permanente de especialistas. Su presencia permite trabajar aspectos relacionados con la movilidad, la comunicación, el aprendizaje, la convivencia y el bienestar emocional de las personas participantes.
Rafael Cano Torres sostuvo que una relación responsable con los animales comienza por reconocer que tienen necesidades físicas, sociales y emocionales. Comprenderlas, señaló, permite construir vínculos más respetuosos y aprovechar los beneficios que la convivencia puede aportar a la educación, la inclusión y la salud, sin comprometer la calidad de vida de quienes acompañan estos procesos.























































