TENANCINGO, Méx.— Cuernos, máscaras, rebozos y flores amarillas volvieron a aparecer por las calles de Tenancingo. No se trata solamente de una comparsa: detrás de Los Diablos de Yauhtli hay estudiantes y profesores que han llevado al espacio público una antigua creencia sobre el pericón, San Miguel Arcángel y la protección frente al mal.
El proyecto surgido del Plantel “Dr. Pablo González Casanova” de la Escuela Preparatoria de la UAEMéx reúne actualmente a la Banda Universitaria de Marcha, el Taller de Danza Folclórica y docentes vinculados con Antropología y Apreciación y Expresión del Arte.
La propuesta no pretende reproducir literalmente una danza antigua. Parte de una tradición popular existente y la reinterpreta mediante máscaras, música, danza y trabajo académico para acercarla a nuevas generaciones.
Una cruz contra el diablo
En el centro de la representación está el yauhtli o pericón, planta de flores amarillas que durante generaciones ha estado vinculada en distintas comunidades del centro de México con las celebraciones de San Miguel Arcángel.
La tradición popular sostiene que alrededor del 28 de septiembre “el diablo anda suelto” y que las cruces elaboradas con pericón colocadas en casas y otros espacios funcionan simbólicamente como protección. El Instituto Nacional de Antropología e Historia documenta que el yauhtli posee antecedentes rituales desde la época prehispánica y posteriormente su simbolismo se mezcló con prácticas cristianas relacionadas con San Miguel.
En Los Diablos de Yauhtli esa confrontación se lleva al terreno escénico. Los diablos representan el mal, mientras que las llamadas Yauhtlis portan cruces y canastas de pericón y simbolizan el bien. En ediciones anteriores también se incorporaron elementos particularmente ligados a Tenancingo, entre ellos el rebozo.
La representación avanza acompañada por el son “San Miguel”, interpretado por la Banda Universitaria de Marcha y creado para este proyecto.
De las aulas a las calles
El profesor Jesús Israel Vargas Hernández ha sido uno de los impulsores de la iniciativa, junto con docentes de distintas disciplinas. Entre quienes han participado se encuentran la antropóloga Metztli del Mar Bautista Puga, el músico Javier Emiliany Mendoza Casarrubias y el profesor Artemio García Vásquez.
El componente antropológico resulta particularmente relevante porque el proyecto no se limita a confeccionar máscaras o montar una coreografía. En trabajos anteriores se realizaron entrevistas y trabajo de campo para recuperar testimonios sobre el significado que la cruz de pericón conserva entre habitantes de Tenancingo.
Así, una práctica que podría permanecer únicamente en la memoria familiar encuentra otro espacio de transmisión entre estudiantes de preparatoria.
Durante la actividad, la rectora Martha Patricia Zarza Delgado señaló que la participación estudiantil permite mantener vivas expresiones vinculadas con la identidad local. También acudieron la secretaria de Identidad y Cultura, Cynthia Ortega Salgado, y el director del plantel, Raúl Castro Díaz.
Más que convertir una costumbre popular en una celebración universitaria, Los Diablos de Yauhtli muestran otro fenómeno: jóvenes que vuelven sobre las prácticas culturales de su comunidad, preguntan por su significado y después las llevan nuevamente a la calle con un lenguaje propio.
En Tenancingo, al menos por unas horas, la tradición dejó de estar solamente en los recuerdos. Caminó entre máscaras, música, pericón y estudiantes.





















































